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Terra
La Coctelera

palabras balbuceadas del corazón…

palabras balbuceadas del corazón…

 

Creo que me he embriagado muchas veces de falsas esperanzas, por eso hoy me niego aceptar, y seguir viviendo con esa sustancia que llamamos amor.

Que si hay mal de amor, que enferma y rara vez se encuentra la cura, pasan los años y no se olvida lo vivido, por eso lo guardamos en los recuerdos, y lo llevamos con nosotros por todos lados

Si tú has sabido dosificar cada día el amor, síguelo haciendo, no importa si en gotas o a cucharadas o si lo puedes dar en vaso como refresco de limonada, sigue no te detengas, que tu formula es perfecta

No me atrevo a decir nada y no estoy seguro, porque muchas veces por cobarde me he callado, por el miedo a equivocarme, no me gusta hacerlo, por ese temor al rechazo, aunque sé mis principios y tengo mis valores, cuento con un poco de pasión pero me hace falta la acción…

Muchos sueños, muchos retos y quizás el amor mi amada se han ido, no las volveré a ver, porque fueron agua que no quise beber, simplemente las deje correr, en el rio de la vida…

He madurado, se lo que quiero, se lo que tengo, se cual es punto bueno de comer la fruta; no es cuando esta tierna ni cuando está podrida, sino cuando está en su punto perfecto, en el punto de Dios

Si algún día llegas, espero estar dormido, como Adán, y no inventármela como don quijote, si tendré que dejar de buscar lo haré, y esperaré a que seas grande, porque mi oración de hace 16 años te han preparado, para que seas tú mi amor por la eternidad…

esperanza

Esperanza que nace de la nada, y va creciendo poco a poco, al principio no sabemos casi nada de lo que vas a ser dentro de poco, pero sea como sea orgullosamente te esperaremos, claro con tanta emoción y tanta ilusión de haberte convertido en eso, fruto de lo que el amor nos ha regalado, presente que serás futuro, y que te acordaras de lo que en tus días de juventud estaremos en la etapa de viejos

Pero no quiero pensar más allá sino que en este momento quiero disfrutar de sentir esas sensaciones que solo se dan al principio de cada vida por un periodo de nueve meses donde compartes pegado al vientre de la que llamaras antes de su nombre madre. En ese vientre que hoy es tu casa, donde nos escuchas hablar, no sabemos si ríes, pero si sabemos cuándo te mueves y decimos estará a bostezando o simplemente acomodando, para seguir haciendo lo que más haces, durmiendo, ya sabemos que cuándo nazcas seguirás con ese habito, solo te pedimos que en las noches también nos permitas que durmamos también nosotros para cuidar mejor de ti al siguiente día

gozas de mi aceptación también de tu consejera que ha decidido esperarte y no ha reusado en desecharte, en esta pequeña transición para que puedas salir a este mundo exterior

buscare un nombre que a nosotros nos parezca bien el significado, y que nos recuerde de aquellos tiernos días donde empezaste a respirar y vistes el sol con su color por primera vez, no será un nombre que no te guste, será más bien aquel que cuando preguntes y por qué? Te digamos porque...

estas líneas las he escrito, para cuando te concibamos y nos den la noticia de que ya estás en ese vientre, sepamos que la presencia tuya no ha sido por casualidad, sino porque así lo hemos deseado y no ha sido algo inesperado que algunos llama accidente, sino que tu padre al igual que tu madre lo planeamos desde antes de conocernos...

los que ya no estan en la ciudad o sociedad

En una década todo cambia y lo que no ha cambiado cambiara mañana, así como cambio yo en estas tierras lejanas,

En el vecindario que crecí, donde conocíamos desde el primer vecino hasta el último, recordar aquellos que nunca conocieron la tecnología, como un celular o una computadora, porque el tiempo para aprender a usarlo les limito el derecho al uso de ellos, desde aquella mujer ya anciana llamada niña chana, cubierta de arrugas pero con el espíritu joven de pintarse aun la cara e ir a los bailes y pagar a alguien para que bailara con ella, o aquel que le decían betuca, por su retraso mental que nos seguía cuando la luna era llena, tirando piedras para todos lados, que divertido era y a veces arriesgado cuando alguien venia corriendo y decía hay viene betuca, corran hijos del maíz, y ni lento ni perezoso dejábamos el cántaro y nos íbamos porque la función y tensión había empezado, hasta que iban a llamar a la niña vertila que era su hermana que lo dominaba y lo llevaba para su casa, bueno hoy no se donde viven.

O amiguito, nunca aprendió a tomar un refresco con pajilla, simplemente porque en vez de succionar para dentro lo hacía para fuera, pero era amiguito con todos, un viejito bien chaparrito que enamoraba a las jovencitas, sin ningún miedo al rechazo de su vestimenta mal oliente y sucia. Nadie pensaría que un anciano como él lo hiciera pero era arrecho para eso, enamorado como muchos, desdichados como pocos,
la niña toña una ancianita que me contaba cuentos al atardecer, en frente de la hoguera donde tenía su hornilla donde calentaba su café por las mañanas, que aventuras las que nos contaba a mi hermano y a mí de los cuales todavía me acuerdo, especialmente el de la zorra y el conejo.

Que decir del hombre alto, con una voz casi silenciosa, que andaba con una gran bolsa de trapos sucios, y que le gustaba magaya puros de tabaco, que se acercaba a la ventana de la tienda para decir solo una cosa: un puro, el cual le decíamos no hay, al otro lado los venden, pero eso si cuando estaba la luna al descubierto, todos corríamos también porque andaba de mal humor, siempre andaba con unas piedras y un bordón uno para apartar los perros y las otras para tirar a los que lo molestaban diciéndole chiripa, porque piedra tirada pedrada bien puesta.

La niña caya, mama caya, viejita con su cigarro en la mano y con su mística de dejar correr sus orines por la calle, no sé porque lo hacía, quizás para espantar a los vecinos o los aullidos de los perros, me imagino que a alguien quería adormecer, pero era incomodo hasta hoy en día acordarse de eso
No puede faltar en este recordatorio a don Tomasito, amigo fiel, sincero humilde sencillo, cuando no había quien fuera a la farmacia que estaba algo lejos iba el corriendo, regresaba con la satisfacción de que había contribuido con algo,

Me he detenido a recordar a aquellos que por una razón de enfermedad se han ido, han pasado de su circunstancias precarias, a descansar, nunca les pregunte de donde habían llegado, a lo mejor huyendo de la guerra en sus pueblos, nunca me detuve a conversar con algunos de ellos, y ya no lo puedo hacer.
Queda archivado en la memoria de los que en algún día los criticamos por su forma de ser, sin preguntar de su padecer, una década, que rápido pasa, y como cambia la demografía, hoy y mañana será otra historia la vivida.

Mi navidad, hoy y ayer

Mi navidad, hoy y ayer

Eran las 3:00  de la mañana del 25 de diciembre cuando mi amigo, casi hermano y familia dice: esto no parece navidad, en mi mente digo tiene razón, acostumbrados a la bulla, el jelengue los ruidos de los cuetes los abrazos con la familia con los vecinos y toda la vecindad, escuchar aquellas canciones que nunca pasaran de moda como la bala de los hermanos flores o aquella de corta venas de el bukis, otro año ya se ha ido, cuantas cosas han pasado, algo hemos aprendido… llega navidad y yo sin ti en esta soledad….

lo feliz que éramos cuando pequeño, como esperábamos las 12, para salir todos los vecinos, y si había alguien molesto y en todo el año no se habían hablado, no importaba porque estábamos en época de reconciliación de amor y paz, se podía ser una tregua o un cese al enojo, y no podía faltar aquellos se aprovechaban abrazando a rey mundo y medio mundo, aquel que se había quemado o aquel que se había emborrachado, aquel niño llorón o aquellos que se ponían melancólicos

Lo que me gustaba era esperar a mi padre llegar un domingo antes del 24 con los cuetes para mi hermano y yo, las estrellitas para mi hermanita, para en la noche jugar con los vecinos de hacer guerra tirándonos los cuetes y saltando de un lado a otro, ahhh eso si no encendíamos cigarros para encenderlos mi papa era precavido y nos daba una vela que a veces con el viento se apagaba y teníamos que volver a encender

Como siempre no puede faltar, el estreno, desde temprano vestirse para la ocasión tan especial, ver a mi mama cocinar los panes con pollo y hacer los famosos sanguches, las vecinas compartiendo de lo que habían hecho.

Sentir aquella alegría, aquel espíritu de una verdadera fiesta, y no era por regalos, juguetes, ni mucho menos por la comida, sino por el deseo de todo mundo: gritar, reírse, gozarse y esperar después de las 12 las fiestas y bailar, si confieso que una de las dos veces que he bailado, la primera vez fue en navidad

al día siguiente ya se sabía, que mas de alguien tenía preparado una excursión para ir a la playa, todos a bañarnos después de dormir en el camino, porque la noche no nos alcanzó,

lo más importante para mí era el momento donde subía al techo de la casa, para querer ver las estrellas como aquella que los reyes magos vieron, o si no se podía ver por el humo de los cuetes, tener esa conversación tan personal con Dios, con el niño Jesús, de agradecerle por el año que habíamos pasado en la escuela, por la familia que me había dado, por los nuevos deseos para el nuevo año o aquel muy especial donde nos arrodillamos en medio de la casa y oramos.

El mayor regalo que he recibido ha sido mi familia (abuelos, tíos, primos), mis padres mis hermanos, lo que hemos vivido, lo que hemos pasado año tras año, ese ha sido mi mejor regalo que no lo cambio por nada, que felices navidades las que he pasado, navidades que quedaran siempre en el recuerdo de mi mente y corazón

Y hoy con el conocimiento de que la navidad es el cumpleaños de Jesús, Emanuel Dios con nosotros!!!

El buscador de tesoro

El buscador de tesoro

En el camino de esta vida he visto a una persona que por lo que se pude ver, estaba desorientado, en el desierto buscando -- segun el---piedras valiosas, piedras de toda clase, eran justamente las que muchos llaman preciosas, por tal  tarea hasta se había olvidado de su familia y se encontraba lejos de su país natal, por la codicia de ese material, hasta  de su apariencia habia descuidado

Caminando cual quijote acompañado de la soledad, nos disponemos a buscar y tomar un rumbo para poder suplir la necesidad, -- dijo me -- de aquello que un día quisimos y nos aferramos a no perderl la tenue esperanza

Cuán lejos buscamos tesoros, que aparentemente nos pueden dar felicidad o puede suceder lo contrario, cuan cerca hemos estado y no nos dimos cuenta o no hemos visto tremendo regalo que se nos ha presentado y por que hemos pensado según nosotros con inteligencia no hemos pulido cual divino metal la joya que dejamosque otro  luciera...

Y seguimos aferrándonos a nuestros sueños, caminando despacio, porque rápido nos podemos caer y nos puede doler el simple hecho de levantarnos, pero sea como sea un día cantaremos y gritaremos aquella sabia palabra Eureka!!!!

hoy por hoy, seguimos caminando hasta encontrar el paraíso o ese oasis en el desierto…

«UN RANCHO Y UN LUCERO»

«Alfredo Edgardo Espino Najarro nació… el ocho de enero de 1900… en Ahuachapán, ciudad del occidente salvadoreño, [donde] pasó su niñez e hizo sus estudios primarios en escuelas de la localidad…. [Su] obra poética…, [Jícaras tristes, publicada] por primera vez en 1936, ocho años después de [su] muerte [prematura,... llegaría a ser] lectura necesaria para los escolares urbanos y rurales»,1 afirma el prologuista Francisco Andrés Escobar.

«No hay escuelita en El Salvador donde no se declamen sus poemas con halagadora complacencia»,2 dijo el poeta José Luis Silva. He aquí uno de esos bellos poemas de Espino acerca del campo salvadoreño que tanto amaba:

Un día —¡primero Dios!— 
Has de quererme un poquito.
Yo levantaré el ranchito
en que vivamos los dos.

¿Qué más pedir? Con tu amor,
mi rancho, un árbol, un perro,
y enfrente el cielo y el cerro
y el cafetalito en flor…

Y entre aroma de saúcos,
un zenzontle que cantara
y una poza que copiara
pajaritos y bejucos.

Lo que los pobres queremos,
lo que los pobres amamos,
eso que tanto adoramos
porque es lo que no tenemos…

Con sólo eso, vida mía;
con sólo eso:
con mi verso, con tu beso,
lo demás nos sobraría…

Porque no hay nada mejor
que un monte, un rancho, un lucero,
cuando se tiene un «te quiero»
y huele a sendas en flor…3

«Cuando al final de [su] vida… [Alfredo Espino] quiso afirmarse con independencia en el plano del amor,… perdió la partida. Se enamoró de Blanca Vanegas,… una muchacha de condición humilde. La madre del poeta… se opuso resueltamente al noviazgo y al matrimonio… por razones de orden social —diferencia de clases— o de orden emocional —[estaba] dispuesta a organizar los máximos y los mínimos detalles en la vida del hijo—…. Esto golpeó con fuerza al poeta»,4 comenta Escobar.

No es de extrañar que Alfredo haya sufrido una gran desilusión debido a eso: admiraba la sencillez de la vida del campo, y en poemas como este, titulado «Un rancho y un lucero», lograba de manera envidiable ponerse en el lugar del modesto campesino que no concibe nada mejor en esta vida que la felicidad que produce el amor sin pretensiones.

Menos mal que, a diferencia de la madre de Espino, el Padre celestial no se opuso a que su Hijo Jesucristo viniera al mundo para establecer una relación estrecha con todo el que quisiera ser hijo de Dios, cualquiera que fuera su condición social. Más bien, Dios envió a su único Hijo al mundo precisamente con ese fin. Y lo hizo por la misma razón que movió a Alfredo Espino: un «te quiero». Fue un amor tan profundo que lo llevó hasta la cruz a morir por nuestros pecados, a resucitar al tercer día, y a ascender al cielo, donde nos ha preparado una vivienda como ninguna otra, con un jardín como el del Edén que «huele a sendas en flor», en el que algún día podamos participar en la cena de las bodas del Cordero y vivir eternamente con ese Cordero de Dios, Jesucristo mismo, que es el brillante lucero de la mañana.5

Carlos Rey
Un Mensaje a la Conciencia
www.conciencia.net


1 Francisco Andrés Escobar, «Con el alma descalza»: Introducción a Jícaras tristes(Santa Tecla, El Salvador: Clásicos Roxsil, 2001), pp. 8,9,13,41.
2 José Luis Silva, Jícaras tristes (Santa Tecla, El Salvador: Clásicos Roxsil, 2001), contraportada.
3 Alfredo Espino, Jícaras tristes (Santa Tecla, El Salvador: Clásicos Roxsil, 2001), p. 75.
4 Escobar, pp. 19,20.
5 Jn 1:12; 3:16; 14:2-3; 1Co 15:3-4; 2Co 11:2; Ap 19:7,9; 22:16

te imaginas

Te imaginas ser misionero, y no tener una lavadora de ropa, si no un rio y unas piedras donde restregar y lavarla

Te imaginas no tener quien nos cocine, sino que a nosotros nos toque encender el fuego con la leña que recogimos,

Te imaginas que el único medio para comunicarnos es solamente el hablarnos porque internet y teléfono no hay.

Te imaginas vivir en un lugar sin luz, sin agua purificada, con moscas insectos bichos y roedores

Te imaginas que no haya un centro comercial donde no poder ir a comprar y solamente ir una vez a la semana bien lejos por las cosas más básica

Te imaginas a niños que no tienen calzado o vestido o comida que no saben leer y escribir y que te digan que eres bienvenida

Te imaginas un lugar en donde no han escuchado hablar de Cristo y tú llegas a predicarles

Te imaginas bañarte una o dos veces a la semana, en un rio con agua natural

Te imaginas en la noche ver las estrellas porque en la aldea no hay luz, solo el ruido de los grillos, de las ranas,

Te imaginas no tener nada de comodidad pero el gozo de hablarles de Cristo a toda criatura, con la única recompensa que vas a recibir cuando mueras

Si ya te has hecho estas preguntas y no te importa ninguna de ellas por amor a Dios, entonces dale la bienvenida a las misiones

Yo soy feliz con el conocimiento, no con lo que pueda vestir, no voy tras de las modas ni las marcas que hacen que las cosas valgan mas, no me gusta el consumismo, el materialismo, con algo sencillo soy feliz, no hace falta que me impresionen con una gran comida, con lo básico me conformo.

He empezado a amarme, a quererme para querer a los demas, por mucho tiempo no me importó, mi apariencia, entre la vida es más sencilla es más feliz uno.

Por tener todas las comodidades,  muchas veces estamos atados a la libertad, atados a estar pagando algo que queremos tener, y muchas veces solo por lujo por la apariencia y el cuidado del que dirán.

agradecido por la comida

Recuerdo haber visto siempre a mi papa llegar del trabajo, y mi mama recibiendolo con la comida servida en la mesa, mi papa sin decir nada se la comia.

Nunca vi que se quejara de la comida, si estaba fria o caliente, si estaba  pasado de sazon o sal, nada de quejas

Recuerdo que los fines de semana mi mama hacia sopa de res, de pollo o sopa de pata (mondongo), ya sabiamos lo que los sabados al llegar mi papa al mediodia ibamos a tener de comida

Una vez mi hermano no queria comer, entonces mi papa lo castigo, por lo desagradecido de que no queria lo que se le estaba dando

Cada dia antes de comer, como cristianos damos las gracias a Dios por la bendicion de tener que comer

Doy gracias a Dios por el ejemplo de ver a mi papa de no quejarse, 

Yo no me quejo de la comida, pues ese gran ejemplo me ha servido de mucho....